Una decisión que me puede joder
Te escribo desde Roma, con mi hijo durmiendo.
Hoy estoy en Roma, con una Peroni en la mano, escribiendo esto desde la habitación de un hotel.
Mi hijo de 2 meses duerme.
Mi mujer está mirando dónde vamos a desayunar mañana.
Y yo estoy aquí, en silencio, intentando entender en qué momento ha pasado todo esto.
Porque hace no tanto… esto no existía.
Hace 10 años, ni se me ocurría.
Hace 5, veía a gente en Bali y pensaba que era otra liga. Otra vida.
Hace 3, empecé a incomodarme. A preguntarme qué coño estaba haciendo.
Hace 2, me hice una promesa bastante simple: cuando naciera mi hijo y me cogiera la baja… iba a intentarlo.
Sin épica. Sin ruido. Sin contárselo a nadie.
Y aquí estoy.
Cumpliendo algo que llevaba años dándome vueltas en la cabeza.
De esas ideas que no te dejan dormir del todo tranquilo.
Que no hacen ruido… pero pesan.
Porque lo jodido de los sueños no es tenerlos. Es saber que los estás posponiendo.
Que los vas dejando para “más adelante”, como si el tiempo no fuera a pasar factura.
Como si algún día apareciera una versión de ti con más huevos, más energía y menos miedo.
Y ese día no llega.
No llega nunca.
Así que un día haces algo distinto.
Pequeño. Casi ridículo desde fuera.
Pero suficiente para romper la inercia.
Yo no he dejado mi trabajo.
No me he ido a Bali a hacer reels motivacionales.
No tengo una vida perfecta ni controlada.
Estoy de baja de paternidad.
Y aun así, por primera vez en mucho tiempo, siento que estoy haciendo algo que sí tiene sentido.
Voy a estar más de un mes fuera de casa.
Roma es la primera parada, pero no la última.
Y entre paseos, cafés y noches sin dormir del todo… estoy construyendo esto.
Esto que lees. Y lo que hay detrás.
Ahora mismo somos 25.
Y esto es lo curioso.
Desde fuera, 25 parece poco.
Desde dentro… pesa.
Porque ya no es una idea en mi cabeza.
Son personas reales.
Con dinero, con dudas, con expectativas.
Gente que, como yo, está intentando hacer algo distinto.
Mejorar la rentabilidad de su dinero.
Generar ingresos extra.
Y si las piezas encajan… vivir de ello algún día.
No es fácil.
La bolsa está rara.
Un fin de semana lees a Trump y todo se mueve.
Y tú piensas: “¿pero esto qué coño es?”
Y te das cuenta de algo incómodo.
Que no hay control.
Que nadie sabe realmente lo que va a pasar.
Y aun así, la mayoría sigue jugando a lo seguro.
Trabajo estándar.
Vacaciones contadas.
Esperar al viernes como si fuera una recompensa.
Y yo… no quiero eso.
No quiero pedir permiso para vivir.
No quiero que alguien me diga cuándo descanso.
No quiero que mi vida dependa de un calendario que no he decidido yo.
Quiero otra cosa.
Y no sé exactamente cómo va a salir.
Pero tengo claro algo: me da más miedo no intentarlo que equivocarme.
Cuando termine la baja, si todo encaja, pediré un año de excedencia.
Un año.
Para estar con mi familia. Y para apostar de verdad por esto.
Sin red. Sin garantías.
Y eso asusta.
Pero hay una cosa peor que el miedo: la sensación de estar dejando pasar tu vida sin hacer nada con ella.
Así que eso es lo que hay.
Roma, una cerveza, un niño durmiendo, y una decisión que llevaba demasiado tiempo esperando.
Seguimos
2mileurista


Enhorabuena.
La fortuna es para los valientes. Yo también estoy cerrando todo para atreverme a dar el paso…. Con el primer hijo empecé la aventura, a ver si con el segundo cierro el círculo.
Un abrazo y a disfrutar a tope de estos meses!
Muchísima suerte, me veo muy reflejado en todo lo que has dicho!