El finde pasado hacía un sol radiante, de esos que en el norte duran lo justo para que todo el mundo salga corriendo a la calle como si fuese un evento nacional.
Estaba en la Cuesta del Cholo, en Gijón.
Si alguna vez has estado allí sabes de qué hablo.
Si no, te lo explico rápido: es el lugar donde los jovenes aparecen cuando sale el sol para tomar sidras.
Empiezas con dos amigos.
Luego llegan otros dos.
Luego alguien trae a otro más.
Y cuando te das cuenta estás en una conversación interesante con alguien que hace 30 minutos ni sabías que existía.
Después de unas sidras y una buena charla, uno de ellos me dice:
— Pásame tu IG, me gustaría seguir todo lo que me estás contando.
Mi respuesta fue simple:
— No tengo Instagram personal. No me da dinero.
Su cara lo decía todo.
Confirmado: este es un rarito.
Y probablemente lo sea.
No sigo modas.
No sigo redes.
Me importa bastante poco lo que haga el vecino.
Y también me importa bastante poco lo que el vecino piense de mí.
Porque si te paras a analizar Instagram con un poco de calma… tiene tela.
Es la herramienta que más tiempo te quita y que menos te aporta.
Si las 2-4 horas diarias que mucha gente pasa en Instagram las dedicara a algo productivo, estaría años por delante de la media.
Ellos consumen.
Tú produces.Te hace gastar dinero en cosas que no querías.
Tu influencer de turno recomienda un restaurante nuevo.
50€ menos en tu cuenta.Recomienda las zapatillas de moda.
150€ menos.Te hace hacer cosas que realmente no quieres.
Piensa esto un momento:
¿Cuántas cosas no habrías hecho si te diera igual la foto de Instagram?Te genera sentimientos negativos.
Tu amigo está en Tailandia y tú no.Spoiler:
La foto se publica justo para eso.Lo importante no era ir a Bangkok.
Lo importante era que el mundo viera que estaba en Bangkok.Dejas de vivir el momento para capturarlo.
Una foto que realmente solo le importa a tu abuela.
Y curiosamente es la única persona que no la ve.Necesitas validación constante.
O dicho de otra forma: necesitas likes.Y cuando tu autoestima depende de un numerito… ya sabes cómo termina esa historia.
Podría seguir destripando Instagram un buen rato, pero ese no es el propósito de este email.
El propósito es que te hagas una pregunta:
¿Lo que estás haciendo hoy te va a ayudar mañana?
Los bailes de TikTok hacen gracia.
Pero no hace falta pasarte el día viéndolos, ni mucho menos imitándolos.
A no ser que te generen dinero.
Sí, dinero, porque 4 likes no van a pagar tus facturas.
Yo también uso redes sociales, pero de otra manera.
Creo contenido.
Consumo lo justo para inspirarme.
Construyo una marca personal (que, por ahora, sigue siendo anónima).
Porque al final todo se resume en algo muy simple:
Construyes → ganas dinero.
Consumes → pierdes dinero.
Y ahora viene la parte curiosa.
Porque cuando, entre sidras, le dije al chico que no tenía Instagram… me miró raro, pero después me hizo otra pregunta.
Una pregunta que nadie me había hecho y que probablemente surgió por culpa de las botellas que ya habíamos escanciado.
Y esa pregunta fue la que terminó cambiando el rumbo de la conversación, pero te la cuento en el próximo email.
Porque si te la hiciera ahora mismo… probablemente borrarías Instagram hoy mismo.
Seguimos
2mileurista



Creo que de cierta forma si puede ser útil en el punto que es un lugar donde todo lo que hayas subido lo tendrás para siempre, es como otra nube.
También es cierto que para eso tienes Google Photos o una memoria interna😅
Y concuerdo contigo que quita más de lo que da, estás redes tipo Fb o Instagram.