Hay una cosa que nunca imaginé cuando abrí el grupo privado de Telegram.
Pensaba que la gente pagaría por seguir mis inversiones.
Me equivocaba.
Con el paso de los meses me he dado cuenta de que el mayor valor del grupo no soy yo.
Es la gente que hay dentro.
Déjame contarte una historia.
A mediados de junio, Ale habló de una empresa que yo probablemente nunca habría comprado.
Take-Two Interactive Software.
Si no juegas a videojuegos, seguramente ni te suene.
Pero Ale sí conoce ese mundo.
Nos explicó que se acercaba la apertura de las reservas de GTA VI y que el mercado todavía no parecía valorar el impacto que eso podía tener para la empresa.

Su razonamiento era tan sencillo que casi parecía demasiado obvio.
Yo no habría llegado a esa conclusión.
Simplemente no tengo ese conocimiento.
¿Qué pasó después?
La acción pasó de rondar los 210 dólares a superar los 260.
No fue una recomendación.
Fue una conversación.
Y eso, para mí, vale muchísimo más.
Hace poco pasó otra cosa.
Trade Republic actualizó su aplicación.
Y también su versión web.
Creo que Gonzalo tardó menos de un minuto en avisarnos.

Yo ni siquiera me había enterado.
Entré por curiosidad.
Y descubrí algo que llevaba delante de mis narices.
Ahora puedes utilizar los gráficos de TradingView directamente desde Trade Republic.
Añadir todos los indicadores que quieras.
Personalizarlos.
Y hacerlo completamente gratis.
Probablemente tú tampoco lo sabías.
Yo tampoco. Hasta que alguien del grupo lo compartió.
Y eso ocurre continuamente.
Mientras muchos buscaban por qué subía Meta, Juan ya había compartido la noticia dentro del grupo.
Luisant no deja de enseñarnos cómo hace trading, cuándo entra, cuándo sale, cómo protege su liquidez... incluso se ha tomado el tiempo de preparar un PDF para todos.
Cada semana aparece alguien que sabe más que el resto sobre un tema muy concreto.
Y todos aprendemos.
Mientras tanto, yo sigo haciendo exactamente lo mismo que el primer día.
Contarte qué hago con mi dinero.
Qué compro.
Qué vendo.
Y, sobre todo, por qué.
No tengo una cartera ficticia.
No hago análisis que luego nunca convierto en operaciones.
Cada decisión sale de mi bolsillo.
Y cuando me equivoco, también lo cuento.
Porque creo que esa es la única forma de generar confianza.
Además, todos los jueves envío un email exclusivo para los miembros de pago.
No hablo de teoría.
Hablo de números.
De colaboraciones.
De ingresos.
De errores.
De decisiones.
Y de todo aquello que normalmente nadie enseña en redes sociales.
El jueves pasado enseñé una parte de mi trabajo que nunca había contado en público.
Las conversaciones con marcas, las propuestas que rechazo y cómo tomo esas decisiones.
Hay gente que seguirá leyendo sobre bolsa.
Hay gente que seguirá viendo vídeos.
Hay gente que seguirá invirtiendo sola.
Y hay otra que prefiere rodearse de personas que también se juegan su dinero, comparten lo que descubren y aprenden unos de otros.
Yo tengo muy claro en qué grupo quiero estar.
Si tú también, te estamos esperando.
No sé cuál será la próxima idea que aparezca en el grupo. Lo único que sé es que, si todavía no estás dentro, te la vas a perder.
Seguimos,


