El otro día, hablando con mi suegra, salió ese tema que aparece siempre tarde o temprano cuando en una familia alguien decide no vivir exactamente como se supone que debería vivir, y me decía, con toda la buena intención del mundo pero con esa lógica heredada de otra época que ya no encaja del todo con el tablero actual, que con todo lo que gastamos en viajes y ocio eso es muchísimo dinero, que si en lugar de escaparnos aquí y allá lo ahorráramos podríamos comprarnos una casa con jardín, asentarnos, hacer las cosas “bien”, construir algo más estable, más tradicional, más… correcto.
Y claro, yo la escuchaba y pensaba que el argumento tiene sentido… si estás jugando a ese juego.
Pero pasan dos cosas, y no son pequeñas.
La primera es que ahora mismo ni quiero una casa con jardín ni quiero estar doce meses al año metido en casa esperando a que llegue ese único viaje anual como si fuera una recompensa por haber aguantado la vida en modo ahorro extremo, y la segunda es que mi estilo de vida actual, y sobre todo el familiar, no encaja ni con calzador en ese modelo que suena tan bonito en teoría pero que en la práctica te obliga a renunciar a demasiadas cosas que para mí sí son importantes.
Porque claro, una casa con jardín normalmente no está donde pasan las cosas, no está donde tienes el colegio, los planes, la vida, los amigos, el movimiento, suele estar a las afueras o directamente en un pueblo, y teniendo un hijo no me veo haciendo de taxista todos los días, organizando mi vida alrededor de trayectos, horarios y logística absurda solo por cumplir con una idea de “vida ideal” que realmente no es la mía, y lo de salir de casa una vez al año, esperar a la jubilación para vivir un poco más, sinceramente… ese rollo se lo cedo a otro sin ningún tipo de problema.
Entre otras cosas porque hoy en día un billete de Ryanair cuesta 9,99€… o 99,99€, me da exactamente igual, y un Airbnb para un fin de semana largo o una semana en cualquier ciudad europea fuera de temporada no es algo que me vaya a quitar de comer, no estamos hablando de viajes de lujo en business class con hoteles de cinco estrellas, estamos hablando de moverte, de vivir, de cambiar de aire, de acumular experiencias que, por cierto, son bastante más baratas de lo que mucha gente quiere creer.
Quizá hace 25 años coger un avión y reservar un hotel en otro país era algo complejo, caro, casi exclusivo, pero ahora mismo eso te cuesta lo mismo que cuatro fines de semana saliendo de copas con tus colegas, y sin embargo hay gente que sigue actuando como si viajar fuera un lujo inalcanzable cuando en realidad es una cuestión de prioridades más que de capacidad económica.
Y aquí es donde viene la pregunta que me hacen muchas veces mis amigos, esa de “¿de dónde sacas la pasta?”, como si hubiera algún truco oculto o algún golpe de suerte puntual que lo explicara todo, y la realidad es bastante menos espectacular pero mucho más incómoda de asumir, porque no es solo que mi sueldo sea relativamente decente, que ayuda, claro, sino cómo lo manejo, cómo controlo mis gastos y, sobre todo, cómo genero ingresos adicionales.
Sí, esos enlaces de referidos que pongo en X, que muchos miran por encima del hombro diciendo que si mendigar, que si rascar cuatro euros, que si no sé qué… pero la realidad es que gracias a eso no pago la luz en casa, no pago seguros de coche ni de hogar, durante bastante tiempo ni siquiera pagaba internet, y además hay plataformas que directamente generan ingresos, que si las encuestas me pagan pedidos de Amazon, que si ciertas apps me cubren cenas, que si con MyInvestor me cae dinero cada vez que alguien entra con mi enlace.
Haz la suma.
De verdad, hazla.
Entre todo lo que tengo gratis y todo lo que genero adicionalmente solo con referidos… ¿cuántos viajes crees que me puedo pagar al año sin tocar prácticamente mi sueldo?
Aquí te dejo mi Linktree por si quieres echar un ojo a todo eso, no es publicidad ni intento venderte nada raro, es simplemente para que veas de dónde sale el dinero y entiendas que no hay magia, hay sistema:
Así que claro, a ojos de una persona estándar puede parecer que soy rico, que vivo por encima de mis posibilidades o que tengo una situación especial, y nada más lejos de la realidad, lo único que hago es controlar al máximo mis gastos fijos, aumentar todo lo posible mis fuentes de ingresos y entender cómo funciona el dinero en vez de limitarme a decir que no llega.
Porque si ya entramos en temas como el trading o ciertas estrategias más avanzadas, a más de uno directamente le explotaría la cabeza.
Pero ojo, tampoco nos flipemos.
Yo no soy rico.
Para mí, rico es alguien que tiene un yate, que no mira el precio de nada, que vive completamente ajeno a cualquier restricción económica, y siendo honestos eso para la mayoría de los mortales es prácticamente imposible, nosotros, los 2mileuristas, no estamos en ese punto y probablemente no lo estemos nunca.
Siento desilusionarte.
Pero una cosa es no ser rico y otra muy distinta es no poder vivir bien.
Porque vivir bien no va de aparentar, va de entender dónde se va cada euro, de optimizar lo que puedes optimizar y de hacer todo lo posible por ganar más, porque cuanto más ganas, más margen tienes, más opciones aparecen y más fácil se vuelve todo.
Y aquí hay otra mentira bastante extendida.
Ir a un restaurante o tomarte un café de especialidad no es lujo, es ocio barato, absolutamente accesible para casi todo el mundo, así que no te dejes impresionar por esas fotos tan bonitas de Instagram, que sí, quedan bien, pero no son el indicador de nada realmente interesante.
El problema es que tendemos a gastar dinero para impresionar al resto en lugar de gastarlo en satisfacernos a nosotros mismos, y la realidad, aunque duela, es que a nadie le interesa tu brunch, ni tus zapatillas de 200€, ni el BMW que tienes aparcado en la puerta y que probablemente ni usas porque la gasolina está cara.
Y aquí te hago un inciso y te recomiendo un libro que resume esto mejor que cualquier discurso: TEN PEOR COCHE QUE TU VECINO.
Porque al final hay una verdad muy simple que mucha gente evita mirar de frente.
Todo eso lo pagas tú.
La factura es tuya.
Y luego eres tú el que dice que no puede irse de vacaciones, que no puede cambiar el móvil, que casi no puede pagar el alquiler, mientras sostiene un estilo de vida diseñado para que otros piensen algo que, spoiler, ni piensan ni les importa.
Las cosas ya están bastante complicadas como para que encima juegues en tu contra.
Así que en lugar de indignarte, de quejarte o de repetir que todo está caro, haz números, entiende tus gastos, busca formas de generar más ingresos y, sobre todo, decide qué vida quieres de verdad, no la que te han vendido como correcta.
Porque al final no va de tener una casa con jardín.
Va de no necesitarla para sentir que estás viviendo bien.
Y eso, curiosamente, sale bastante más barato.
En fin.
Otro día más viendo cómo la gente se complica la vida sola.
Seguimos
2mileurista



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