No me gusta ahorrar.
Bueno, espera.
Sí me gusta tener dinero. Me gusta bastante.
Lo que no me gusta es sentir que estoy renunciando a cosas para conseguirlo.
No quiero llevar una vida miserable para acumular dinero en una cuenta bancaria. Tampoco quiero estar mirando cada euro que gasto como si me fueran a auditar las cuentas al final del mes.
Lo que intento hacer es bastante más sencillo:
gastar dinero en las cosas que me importan y evitar gastarlo en las que no.
Durante los años he ido incorporando pequeñas costumbres que hacen exactamente eso.
Ninguna de ellas va a hacerte rico.
Pero juntas hacen que, al final del mes, se vaya bastante menos dinero de mi cuenta sin que tenga la sensación de estar viviendo peor.
Estas son 20.
1. Comparo precios antes de comprar
Si voy a comprar algo, miro en varios sitios.
No necesito hacer un máster en Google Shopping para comprar una camiseta, pero si algo cuesta 100 € en una tienda y 75 € en otra, prefiero pagar 75 €.
Hay gente que piensa que perder 5 minutos para ahorrar 10 € es de rata.
Yo pienso que me están pagando 120 € la hora por hacer una búsqueda en Google.
No parece tan mal trabajo.
2. Antes de comprar online, busco cashback
Si voy a comprar algo igualmente, intento recuperar una parte del dinero.
Antes de pagar, entro en iGraal y miro si la tienda tiene cashback.
No me voy a jubilar gracias al cashback. Pero si puedo recuperar 5, 10 o 20 € de una compra que iba a hacer igualmente, ¿por qué no hacerlo?
Si no sabes de lo que te hablo: Aquí puedes regístrate y llevarte 10€
Y ya está. No hace falta darle más protagonismo.
Pero tampoco entiendo por qué iba a regalarle ese dinero a la tienda si puedo recuperarlo simplemente haciendo clic en un enlace antes de comprar.
3. Antes de pagar, busco un cupón en Google
Este es probablemente uno de los hábitos más absurdos y que más veces me ha ahorrado dinero.
Estoy a punto de pagar → abro Google → busco:
“NOMBRE DE LA TIENDA + código descuento”
Tardo 20 segundos.
A veces no hay nada.
A veces encuentro un 5%.
Y alguna vez aparece un descuento que me hace pensar:
¿De verdad me iban a cobrar 30 € más por no haber escrito cuatro palabras en Google?
4. Compro de segunda mano cuando tiene sentido
Hay cosas que pierden muchísimo valor en cuanto salen de la tienda.
Y hay cosas que, sin embargo, siguen haciendo exactamente lo mismo.
No me importa que algo haya tenido otro dueño si funciona igual.
Un producto puede perder un 40% de su precio y seguir teniendo el 100% de su utilidad.
En esos casos, pagar el precio nuevo simplemente porque viene con una caja más bonita no me aporta demasiado.
5. Compro menos, pero mejor
Aquí tengo una regla bastante clara:
No hay nada más caro que ser pobre y comprar las cosas baratas.
Comprar algo de 20 € que dura seis meses para después comprarlo otras tres veces no es ahorrar.
A veces prefiero pagar 100 € por algo que sé que voy a utilizar durante años.
No quiero tener muchas cosas.
Quiero tener las cosas que necesito y que funcionen.
6. No compro algo simplemente porque está rebajado
Una rebaja puede ser una oportunidad.
Pero también puede ser una trampa con un cartel rojo que pone:
-40%
Si algo cuesta 100 € y ahora cuesta 60 €, has ahorrado 40 €...
si pensabas gastarte 100 € en eso.
Si no lo necesitabas, no has ahorrado 40 €.
Has gastado 60 €.
Y además ahora tienes algo en casa que no necesitabas.
7. Intento pagar menos por lo mismo
Esta es una de las cosas que más dinero me ha ahorrado con el tiempo.
No estoy obsesionado con pagar siempre lo mínimo.
Pero sí con preguntarme:
¿Puedo conseguir exactamente lo mismo pagando menos?
Telefonía, luz, seguros, internet, bancos...
Muchas veces llevamos años pagando una cantidad simplemente porque nunca nos hemos molestado en mirar si existe una alternativa.
Y hay gastos que tardas 20 minutos en revisar y después te ahorran dinero todos los meses.
Eso sí que me interesa.
8. Recomiendo servicios que ya utilizo
Esta es otra forma bastante tonta de ahorrar dinero.
Si utilizo un servicio que me gusta y además existe un programa de referidos, ¿por qué no voy a recomendarlo?
Luz, bancos, brokers, seguros...
Si alguien que conozco iba a contratarlo igualmente, él consigue un servicio que necesitaba y yo consigo un descuento, cashback o comisión.
Win-win.
Aquí tienes todos mis enlaces y recomendaciones por si quieres echarles un vistazo.
9. Intento que mi tarjeta también me devuelva dinero
Cuando voy a pagar con tarjeta, si puedo utilizar una que me devuelve parte del gasto, la utilizo.
Por ejemplo, con Trade Republic puedo conseguir un 1% de Saveback en los pagos que cumplen sus condiciones.
¿Es mucho dinero?
No.
Pero si voy a gastar 500 €, prefiero recuperar 5 € que recuperar 0 €.
La diferencia entre ahorrar dinero y optimizar dinero muchas veces está en estas pequeñas cosas.
10. Una vez al año hago limpieza de mis gastos recurrentes
Hay una cosa especialmente peligrosa en nuestras finanzas: los gastos que dejamos de ver.
Una suscripción de 7,99 € no parece importante.
Otra de 12,99 € tampoco.
Y otra de 9,99 €...
Hasta que un día descubres que llevas pagando durante 14 meses por algo que utilizaste dos veces.
Una vez al año reviso mis gastos recurrentes.
Lo que no utilizo, fuera.
Lo que puedo conseguir más barato, lo cambio.
Y lo que merece la pena, se queda
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11. Utilizo servicios públicos cuando tienen sentido
No todo lo que es público tiene que ser peor.
En mi caso, por ejemplo, pago 3,70 € por utilizar la piscina y 25,60 € por las clases de pádel.
¿Podría pagar bastante más por hacer actividades similares en otros sitios?
Probablemente.
¿Me aportaría algo proporcionalmente mejor?
No necesariamente.
Así que si tengo una alternativa que funciona y cuesta una fracción del precio, bienvenida sea.
12. En el supermercado miro el precio por kilo o litro
Hay envases que parecen baratos hasta que miras la letra pequeña.
Un producto puede costar 2 €.
Otro, 2,50 €.
Y luego descubres que el primero cuesta 4 €/kg y el segundo 2,50 €/kg.
El supermercado sabe que miramos el número grande.
Yo intento mirar el pequeño.
Porque muchas veces el envase más barato no es el producto más barato.
13. Compro marca blanca cuando no noto la diferencia
No tengo ningún problema con las marcas.
Tengo un problema con pagar más por algo que considero exactamente igual.
Y aquí Mercadona ha ganado.
Hay productos de marca blanca que compro directamente porque me gustan.
Y hay otros en los que, sinceramente, me cuesta encontrar una razón para pagar el doble.
Lo curioso es que ahora muchas veces me pasa al revés:
tengo que hacer un esfuerzo para encontrar un producto de marca que me convenza más.
14. Llevo agua o comida/bebida de casa cuando tiene sentido
Al gimnasio me llevo mi botella de agua.
A la playa, mi neverita con bebidas frías.
No porque no pueda pagar 2 € por una botella.
Es que si ya sé que voy a necesitar agua dentro de una hora, puedo llevármela de casa.
No considero esto “privarme”.
Para mí privarme sería querer algo y no comprarlo.
Esto simplemente es no pagar por algo que ya tengo.
15. No pido comida a domicilio simplemente por pereza
No tengo nada en contra de pedir comida.
El problema es pedirla porque no me apetece cocinar.
Intento tener siempre en casa algo sencillo, saludable y rápido de preparar.
Algo que pueda hacer en dos minutos.
Porque hay días en los que pagar 20 o 25 € por solucionar una comida tiene todo el sentido del mundo.
Y hay otros en los que simplemente estoy pagando 20 € porque me da pereza abrir la nevera.
En esos días, prefiero abrir la nevera.
16. No financio absolutamente nada que no sea al 0%
Aquí soy bastante radical.
No financio compras para poder permitirme cosas que realmente no puedo pagar.
De hecho, ni siquiera financié el piso en el que vivo.
Si puedo pagar algo al contado y hacerlo no compromete mis finanzas, prefiero hacerlo.
Si una financiación es realmente al 0% y tiene sentido, es otra historia.
Pero pagar intereses para comprar algo que no puedo pagar es, para mí, convertir una compra en dos compras.
17. No gasto dinero para aparentar que tengo dinero
Me da bastante igual lo que piense el vecino de mi coche.
Si quiero un coche determinado porque me gusta, perfecto.
Pero comprar algo únicamente para que otra persona piense que me va bien económicamente me parece una de las formas más caras de inseguridad.
Y además tiene un problema: el vecino no va a pagar la factura.
Así que prefiero que mi dinero me haga feliz a mí.
18. No tengo Instagram
Esto puede parecer que no tiene nada que ver con ahorrar dinero.
Pero creo que sí.
No tengo Instagram y, por tanto, no tengo que subir una foto del restaurante, del coche, del viaje, del hotel, del reloj o de cualquier otra cosa para demostrar que estoy haciendo algo.
No tengo que comprar una experiencia para enseñársela a gente que ni siquiera conozco.
Y probablemente eso me ahorre bastante más dinero del que parece.
19. No tengo miedo a parecer un poco rata
Hace poco hice una compra de ropa y conseguí ahorrarme 24,45 € combinando diferentes descuentos y cashback.
Podría haber pagado y punto.
También podría haber pensado:
“Por 24 € no merece la pena complicarse.”
Pero me gusta otra forma de verlo.
No lo hago porque necesite esos 24 €.
Lo hago porque si puedo comprar exactamente lo mismo por 75 € en lugar de 100 €, no entiendo por qué debería pagar 100 €.
¿Es un poco rata?
Sí.
Me parece estupendo.
20. Antes de una compra importante me pregunto: “¿Lo quiero o simplemente me lo puedo permitir?”
Esta probablemente sea la pregunta más importante de todas.
Porque ganar más dinero tiene una trampa: empiezas a poder permitirte muchas cosas que realmente no quieres.
Y es muy fácil confundir ambas cosas.
Puedo permitirme un coche más caro.
Puedo permitirme una casa más grande.
Puedo permitirme comer fuera más veces.
Puedo permitirme comprar muchas más cosas.
Pero...
¿Las quiero realmente?
Cada vez intento hacerme esa pregunta antes de sacar la tarjeta.
No quiero gastar menos. Quiero gastar mejor.
Creo que durante mucho tiempo hemos entendido mal el concepto de ahorrar.
Ahorrar no debería significar necesariamente dejar de hacer cosas.
Ni llevar una vida triste.
Ni mirar el precio de absolutamente todo.
Ni sentirte culpable cada vez que gastas 20 €.
Para mí consiste en algo bastante más sencillo:
dejar de gastar dinero en cosas que no me importan para poder gastarlo sin culpa en las que sí.
Puedo gastarme dinero en una buena cena con mi mujer.
Puedo comprarme algo que realmente quiero.
Puedo viajar.
Puedo invertir.
Puedo disfrutar.
Pero no necesito pagar de más por todo lo anterior.
Y cuanto antes entiendes eso, más fácil resulta gastar menos.
Porque ya no estás “ahorrando”.
Simplemente estás dejando de tirar dinero.
Y ahora, si has llegado hasta aquí...
Después de leer 20 formas de ahorrar dinero, lo mínimo que puedo hacer es intentar ahorrarte una última cosa:
el trabajo de volver a buscarme la próxima vez.
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2mileurista



Totalmente de acuerdo. Coincido en prácticamente todo, que tal y como están las cosas hoy día, no está la cosa para ir tirando el dinero por ahí.
La nº6 me pasa mucho con los "regalos" de cumpleaños de las tiendas. "5€ de descuento por compras superiores a 25€" un "10% de descuento en artículos sin rebaja". No merecen la pena el 90% de las veces. Acabas gastando dinero en cosas que no necesitas y que tampoco te gustan tanto 🙄